
El Seminario Presbiteriano Hispano es una institución teológica reformada y confesional dedicada a la formación doctrinal, espiritual y pastoral de hombres llamados por Dios al servicio de la Iglesia de Cristo.

The Hispanic Presbyterian Seminary (SPH) is committed to equipping and training its students with a deep understanding of the Bible and its doctrine, so that they may fear God and serve the church with wisdom, passion, and maturity. For this reason, all of our teachers have proven ministerial experience.
Principios fundamentales del SPH


Autoridad Suprema de la Escritura
Sostenemos que las Sagradas Escrituras, inspiradas por Dios, son la única regla infalible de fe y práctica, y el fundamento normativo y suficiente de toda enseñanza teológica, doctrinal y práctica.

Confesionalidad Reformada
Afirmamos la fe reformada histórica tal como ha sido expresada en las confesiones y catecismos reformados, particularmente en los Estándares de Westminster, los cuales sirven como estándares subordinados y normativos para la enseñanza y la formación ministerial.

Carácter Eclesiástico de la Formación
Entendemos la formación teológica como un servicio a la Iglesia visible, y no como un ejercicio académico autónomo. Por ello, nuestra labor está orientada a preparar ministros y oficiales llamados y reconocidos por la Iglesia para su edificación, gobierno y cuidado pastoral.

Unidad de Doctrina, Piedad y Práctica
Creemos que la sana doctrina (orthodoxia), la piedad genuina (pietas) y el ejercicio fiel del ministerio (orthopraxis) están inseparablemente unidos, y deben ser cultivados de manera integral en la formación pastoral, conforme al propósito de Dios para su Iglesia.
We want to equip and train you for the Ministry
Estudie
con nosotros
Formamos pastores y líderes para servir fielmente a la Iglesia de Cristo, bajo la autoridad de las Escrituras y la confesión reformada, integrando doctrina, piedad y práctica pastoral al servicio de la iglesia local.
El ministerio no se improvisa. El Seminario Presbiteriano Hispano acompaña el discernimiento del llamado, no lo reemplaza.







